| OBJETIVO DEL
PROYECTO
Diseñar y poner en práctica
un programa de acción tutorial para el desarrollo de las
Habilidades Sociales dirigido a niños y jóvenes con
discapacidad intelectual, que les permita alcanzar una mayor integración
en los diferentes contextos en los que se desenvuelven.
DESARROLLO DEL PROYECTO
La identificación de los perfiles de socialización
de los alumnos del Centro requería, en un primer momento,
llevar a cabo un estudio y análisis de las pruebas estandarizadas
existentes en el mercado para medir la competencia social en niños
y jóvenes con discapacidad intelectual.
Una vez identificada la prueba que
se ajustaba más a la población del Centro ( Escala
de Socialización (Escala Bas 1-2). Editorial TEA), se determinaron
los perfiles específicos de la socialización: liderazgo,
jovialidad, sensibilidad social, respeto, retraimiento, agresividad
y ansiedad de los alumnos con discapacidad intelectual escolarizados
en el Centro para diseñar intervenciones didácticas
específicas.
El estudio demuestra científicamente
cómo un grupo de 180 niños y adolescentes con discapacidad
intelectual presenta un nivel general de socialización dentro
de los parámetros de la normalidad, habiendo sido tratados
y evaluados tanto los aspectos facilitadores de la socialización
como los perturbadores o inhibidores de la misma. En este sentido,
se afirma que los niveles de socialización de las personas
de la muestra estudiada son normales, lo que pretende ser punto
de referencia para otros estudios de las mismas características.
La existencia de niveles normales
de socialización no supone la ausencia de diferencias significativas
respecto a la mayoría de los sujetos sin discapacidad intelectual,
ya que dentro del rango medio que determina la normalidad de las
variables de este tipo se encuentra más del 60% de la población.
De esta forma, aunque los niveles son normales, existen diferencias
significativas a favor de las personas sin discapacidad intelectual,
lo que supone un perfil de socialización más apuntado,
en comparación con el grupo con discapacidad intelectual,
en las siete escalas de socialización analizadas (Liderazgo,
Jovialidad, Sensibilidad social, Respeto-autocontrol, Agresividad-terquedad,
Apatía-retraimiento y Ansiedad-timidez).
Las posibles explicaciones para
estas características diferenciales no se deben buscar en
la edad, ni en el CI, en el número de hermanos o en la edad
de éstos, ya que se ha comprobado la escasa relación
entre estas variables y las escalas de socialización en los
sujetos con discapacidad intelectual de la muestra estudiada. Sin
embargo, sí parece tener un papel importante la capacidad
de comprensión verbal.
Por otro lado, se ha comprobado
que las mujeres con discapacidad tienen mayor respeto y mayor autocontrol
en sus relaciones con los demás que los varones. Este hecho
supone una característica propia de la mujer con discapacidad
intelectual y no de las mujeres en general, lo que indica un grado
de madurez social significativamente superior.
Tras el estudio, y en función
de los datos obtenidos, se ha diseñado un programa específico
de entrenamiento en Habilidades Sociales que comprende los siguientes
ámbitos de actuación:
1. Formación a los
profesores que implementan el programa en su aula.
2. Curso de formación a las familias (4 meses).
3. Aplicación del Programa: intervención directa con
los alumnos dos días a la semana.
4. Generalización del aprendizaje: procesos de transferencia.
5. Evaluación. |