Al cabo de unos meses Juan se encontró con Berta que, extrañada
le preguntó porque no había vendido su negocio tal como
tenía previsto. El valor de las cosas está en el servicio que hacen a los demás y en el corazón que se pone al hacerlas. Miradas desde su labor humanizadota, la colaboración, la solidaridad, el servicio presentan un atractivo que empuja a muchos hombres y mujeres a tenerlas en el centro de su vida. En este tercer trimestre del año centenario de la Compasión en España podemos evocar la inmensa tarea humanizadota de la Familia compasionista. Y la historia no se acaba con el curso. Nos toca a todos continuar
con el servicio y añadir relatos y trabajos que continúen
haciendo más humano y más feliz nuestro mundo.
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