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PLAN DE ACCIÓN TUTORIAL La culminación de aprender a pensar está en aprender a aprender. Consideramos que el aprendizaje de las estrategias generales de pensamiento, ha de ser objeto de instrucciones explícitas, y por ello, la realizamos a través de las diferentes áreas. La capacidad de pensar no coincide con el conocimiento. Conocimiento y pensamiento son interdependientes entre sí, pero distintos. El pensamiento hábil es la capacidad de aplicar el conocimiento de un modo eficaz. Cuanto más conocimiento se tenga, es más probable que el pensamiento sea más rico y la ejecución intelectual más eficaz. Pero personas con el mismo conocimiento pueden diferenciarse mucho en su habilidad de pensar, de aplicar lo que saben. Hablar de programas de mejora cognitiva, despierta demasiadas expectativas que, a menudo, no pueden ser satisfechas, pero sí estamos plenamente convencidos de que el rendimiento cognitivo se puede mejorar a través de una adecuada mediación. Las habilidades del pensamiento son susceptibles de enseñanza y son enseñadas de un modo explícito y formal. La habilidad del pensamiento no es innata, está sujeta a modificación y mejora mediante entrenamiento. Un aprendizaje eficaz exige que estas habilidades y estrategias puedan ser transferidas y adaptadas a nuevos problemas o situaciones previamente no experimentadas. Aprender a pensar contribuye a iniciarse en el pensamiento abstracto. La capacidad de pensar no la cultivamos como un sustituto de los conocimientos. Conocimientos y capacidad para pensar son como las dos caras de la misma moneda.
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