PLAN DE ACCIÓN TUTORIAL
2.2.2.- HABILIDADES SOCIALES
Son las capacidades específicas que permiten
a una persona ejecutar competentemente una tarea particular, social
o de relación.
Competencia social: es una expresión
evaluadora general que refleja el juicio de otros, en base a ciertos
criterios, de que la actuación de una persona en una tarea determinada
es adecuada.
La educación en la capacidad social y, por consiguiente,
la educación para la convivencia ha de contribuir al desarrollo
de habilidades sociales y de la asertividad de los alumnos, lo que a
su vez les proporcionará verse reconocidos por los demás
como socialmente competentes.
Diferenciamos entre estos dos supuestos:
Déficit
en los niños de las habilidades para interactuar adecuadamente
con los demás.
Los niños
poseen las habilidades requeridas, pero experimentan unos procesos emocionales
afectivos o cognitivos que interfieren en la expresión de sus
capacidades.
Ambas situaciones pueden darse de forma concurrente.
Es bastante probable que determinados déficit precipiten la ansiedad
y esta a su vez inhiba el comportamiento.
La intervención se lleva a cabo desde dos perspectivas,
individual y de grupo clase.
Intervención individual:
El tutor debe conocer qué habilidades debe tener
el niño para establecer unas buenas relaciones sociales con sus
iguales y con los adultos. Algunas habilidades básicas para la
comunicación social son:
Saber escuchar (no interrumpir, prestar atención, manifestar
que se entiende, hacer preguntas)
Compartir
las cosas.
Participar
y cooperar en actividades de grupo .
Saber elogiar
y aprobar lo que otros hacen y saber recibir elogios.
Saber participar
en una conversación
La intervención educativa en grupo-clase:
Se basa en lograr un clima agradable activo y alegre
que ayude a resolver las diferentes situaciones conflictivas del grupo.
Para lograrlo Intentamos:
Establecer normas claras de funcionamiento de la clase, darlas de forma
positiva y que todos los niños las entiendan. Con algunos grupos-clase
se elaboran las normas entre todos y se consensuan.
Crear un clima de confianza explicando el por qué de las cosas
y aceptando las sugerencias de los alumnos.
Favorecer las conductas de compañerismo respetando a los subgrupos
existentes.
Organizar actividades complementarias tanto fuera como dentro del aula
que favorezcan la comunicación y la relación entre los
alumnos.
Favorecer la cooperación.
Inculcar hábitos de trabajo adecuados: de limpieza e higiene,
de comunicación y relación de autonomía personal
de organización y trabajo.
Distribuir los alumnos de forma rotatoria para ampliar su conocimiento
y mejorar su relación.
Actitudes del profesor:
Comunicar confianza, seguridad y optimismo en los niños. No hablar
ni actuar de forma precipitada.
Aceptar al alumno tal como es.
Evitar las preferencias.
Mantener unas pautas de continuidad o consistencia en su conducta y
en el control de la clase.
Ser tolerante sin olvidarse de la disciplina adecuada. Ante situaciones
de descontrol el profesor ha de mostrarse sereno, calmado, y a la vez
enérgico, con un autodominio suficiente para valorar correctamente
la conducta, y no mostrarse ni excesivamente benévolo, ni excesivamente
duro.
Utilizar refuerzos positivos valorando los éxitos por pequeños
que sean.
Establecer unos niveles adecuados y realistas tanto en los logros académicos
como en las conductas sociales y adaptarlos a las posibilidades reales
de los alumnos.
Evitar amenazas
<< volver